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El mito de la Virginidad
By enero 22, 2021 0 Comment

El mito de la Virginidad

El inicio de la vida sexual se asocia con la pérdida de la virginidad, pero lo cierto es que este último concepto tiene muchas más implicaciones culturales que anatómicas.

Históricamente se ha asociado la virginidad con una cualidad positiva, considerando que la persona que aún es virgen continúa siendo pura, pero la realidad es que existe muchísima desinformación al respecto.

En este sentido, deberíamos plantearnos una serie de cuestiones para poder enfrentarnos de forma adecuada a esta nueva fase de nuestras vidas.


CUÁNDO EMPIEZA NUESTRA VIDA SEXUAL

En general, cuando decimos que alguien ha perdido la virginidad pensamos en que ha tenido sexo con penetración vaginal, pero lo cierto es que si nos referimos a esto debemos replantear la definición de virginidad.

La RAE define el concepto de virginidad como Estado de virgen, siendo virgen aquella persona que no ha tenido relaciones sexuales.

Entonces, ¿qué es una relación sexual?

Una relación sexual es el conjunto de comportamientos que realizan al menos dos personas con el objetivo de dar o recibir placer sexual.

Con este simple ejercicio podemos afirmar que la virginidad no se pierde durante la primera vez que se lleva a cabo una penetración, sino con el inicio de las interacciones con otras personas con fines sexuales.

En este mismo sentido, debemos plantearnos cuántas prácticas no implican penetración vaginal pero sí que forman parte de un encuentro sexual, como puede ser la masturbación mutua, el sexo oral, el sexo anal, el sexo tántrico, el petting…

De esta misma forma, las nuevas realidades respecto a las orientaciones sexuales han condicionado este cambio en el paradigma, ya que entre una pareja homosexual de hombres cisgénero jamás podría haber penetración vaginal, y no por eso no van a dejar de ser vírgenes. Lo mismo podría pasar en el caso de una pareja homosexual de mujeres cisgénero que no practiquen la penetración con dildos.

En esta línea, una persona con vagina que se masturbara realizando una penetración con un dildo estaría perdiendo la virginidad según la visión clásica, pero consideramos que no es así, igual que también consideramos que una persona con pene no deja de ser virgen por masturbarse.

LA ROTURA DEL HIMEN

El himen es una membrana que se desarrolla en la apertura vaginal durante la gestación. En general, la cubre por completo, pero al crecer se va retrayendo o se puede romper por multitud de motivos, como, por ejemplo, practicando algún deporte.
En algunas ocasiones, incluso debe ser perforado durante la adolescencia para que no genere problemas con la menstruación.

Visto esto, tenemos claro que no es igual en todos los casos, por lo tanto, no puede ser utilizado para determinar la virginidad.


ALGUNAS CURIOSIDADES

NO SE DEBERÍA SANGRAR

Habitualmente asociamos la pérdida de la virginidad, que ahora ya sabemos que debemos llamar inicio de las relaciones sexuales con penetración, con el sangrado.

De hecho, el sangrado está normalizado, pero la realidad es que ese sangrado no se produce por la rotura del himen, sino que se produce generalmente por la falta de lubricación que suele derivarse de los nervios o las prisas.


HIMENOPLASTIA

Existe una operación para reconstruir el himen. Esta operación se llama himenoplastia.

Esta práctica consistía en convertir de nuevo a la paciente en virgen, por lo que se le comenzó a llamar virguería, que es como ahora llamamos a aquel trabajo bien hecho o de exquisita delicadeza.


EL DESVIRGADOR

Existe una leyenda urbana que dice que, en la isla de Guam, situada en un archipiélago cercano a Filipinas, existía la profesión de desvirgador profesional, ya que las mujeres debían contraer matrimonio sin ser vírgenes, puesto que de lo contrario podrían ser repudiadas.

Pero lo cierto es que esto es solo eso, una leyenda urbana.  


LOS PRELIMINARES NO EXISTEN

Hasta hace algunos años, incluso hoy en día, existía la creencia de que hablar de un encuentro sexual era lo mismo que hablar de penetración, por lo que todo lo que no fuera penetración eran meros preliminares.

Por suerte, actualmente cada vez más personas disfrutan plenamente de todas las prácticas sin necesidad de clasificarlas como un encuentro sexual completo o no por el hecho de haber incluido penetración.



En conclusión, el inicio de las relaciones sexuales debe estar motivada por una decisión muy personal, de forma libre y, sobre todo, con el propósito de disfrutar.

Debes hacerlo a tu ritmo, sin presiones ni prisas.